El que entra en una tienda de suplementación no sabe qué combinar. Pregunta, no obtiene respuesta y se va con un bote — o con ninguno. Stackly le pregunta el objetivo y le arma el pack con el catálogo real de esa tienda, precio incluido.
Tres pantallas: la pregunta, el pack y el carrito. Nada más.
Los productos y los precios salen del catálogo de la tienda, no de una lista aparte: si cambia el precio o se agota algo, el pack cambia con él.
Maquetas de la interfaz. Productos y precios de ejemplo.
No es un chat que resuelve dudas: es la diferencia entre vender un bote y vender tres.
Quien pregunta por proteína acaba con proteína, creatina y multivitamínico — porque alguien se lo ha explicado en el momento de decidir, no en un artículo del blog.
La consulta de las once de la noche, la del domingo y la del que no va a escribir un correo para preguntar. Esas hoy no se atienden: se van.
Recomienda sobre el catálogo real, con su stock y su precio. No inventa un producto que la tienda no tiene ni promete un descuento que no existe.
Ponle tus cifras. Si no sale, te lo decimos nosotros.
Cifras de ejemplo para enseñar la aritmética, no resultados medidos. El número que importa es el tuyo: cuántas visitas tienes, cuántas compran y cuánto se llevan. Con esos tres datos sale en cinco minutos si esto te compensa.
45 minutos con tus cifras delante. Si no vemos que suba el carrito medio, te lo decimos y no hay propuesta.